viernes, 17 de abril de 2009

EL ORDEN COMO FORMA DE VER AL CAOS

Mucho nos han enseñado a lo largo de la vida sobre el orden de las cosas, sobre la importancia de mantener todo en nuestra vida en orden, ya que eso indudablemente nos dará el éxito y la paz.

A cuántos de nosotros nuestros padres nos educaron con la frase que dice:

“Donde hay orden, está Dios”

A todos o por lo menos a la mayoría de nosotros efectivamente nos educaron alguna vez con esa frase. Ésta típica frase nos muestra como hemos sobrevaluado al orden en nuestra vida. Entonces contrario al orden nace el caos o desorden, que siempre ha sido reprimido por la sociedad y nos han enseñado que el caos es algo malo, algo que debemos de evitar.

Entonces a mí me surge una duda: ¿No será el orden una forma de ver al caos? Buscando en internet encontré un artículo muy interesante sobre esto a lo que la autora (Dulce Magalhães) se refiere de la siguiente manera:

“Nos parece que estamos viviendo el orden cuando mantenemos horarios, procesos y resultados inalterados, pero eso sólo conduce al caos de la insatisfacción (que extraño, ¿cómo es posible estar insatisfecho con lo que se eligió en la vida?) al desorden de la alineación, a la conmoción del estancamiento”

Con este razonamiento, muy atinado de Dulce, podemos ver que efectivamente, y como yo creía, el orden es una forma de ver al caos, nos han acostumbrado que la vida, dentro de muchos parámetros (horarios, procesos, etc.) es una vida ordenada y efectiva, pero en definitiva esto no es así, ya que como nos hace ver Dulce, éstas situaciones nos conllevan al caos de la insatisfacción, al desorden, al estancamiento, por lo que de una manera un poco arriesgada podría yo decir que el mediante el orden podemos ver al caos, o que el orden es una forma de disfrazar al caos, es una forma de ver al caos.

Dulce en su ensayo nos da una frase que me gustaría compartir y analizar con ustedes brevemente, antes de finalizar:

“Tal vez estemos intentando modificar lo que sólo deberíamos aceptar. Dejar la vida rodar al sabor de los vientos, al ritmo de los mares, al capricho del destino, parece una cosa de lunáticos, pero tal vez exista una sabiduría mayor en no luchar contra los hechos.”

Esta frase nos enseña, que el orden que nos han inculcado como ideal de vida, tal vez no sea lo más correcto, dejemos que la vida fluya tal cual es, tal cual viene, no encasillemos la vida en orden y desorden solo vivámosla, de igual forma siempre viviremos en el caos, puesto que el orden es solo una forma de disfrazarlo, de verlo.

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