La privatización puede definirse como el proceso mediante el cual una actividad empresarial o no empresarial pasa de estar en el poder del Estado, a poder privado o de la sociedad, influenciado por las fuerzas de mercado y la libre competencia.
Este proceso en los últimos años, ha sido muy común en Latinoamérica debido a la globalización y el avance del libre comercio entre los países, así como la libre competencia que incide directamente a que las empresas se privaticen para desmontar al Estado o restarle un poco de importancia, que le permita a los particulares brindar los bienes o servicios que anteriormente eran brindados con monopolios por el Estado.
Éste proceso suele confundirse comúnmente con la capitalización de empresas públicas, que consiste en la venta de una parte de las acciones de empresas estatales a particulares, lo cual evidentemente no es lo mismo a vender por completo dichas empresas.
En Costa Rica los procesos de privatización han fracasado en el intento, por ejemplo la salud, las telecomunicaciones, entre otros, han sido servicios que en nuestro país han tratado de privatizar con un resultado negativo. No obstante en Latinoamérica ejemplos sobran entre los que podemos citar dos por decir algunos:
Telmex en México.
Banco de Colombia en Colombia.
En mi opinión personal, la privatización así como tiene aspectos positivos, tiene aspectos negativos. La privatización se da como consecuencia de las fuerzas de mercado, pero también tiene algunos aspectos un poco obscuros, entre los que cabe resaltar, el quitarle poder al Estado con la finalidad de que las grandes corporaciones sean las que controlen el país. En esto de la privatización hay mucho que decir, no obstante cada quién tendrá su opinión al respecto, para mi no está mal, siempre y cuando se regulen éstas empresas privatizadas con el fin de asegurar la repartición equitativa de la riqueza y no debilitar en demasía a los Estados, como ha sucedido en países latinoamericanos como México.
viernes, 17 de abril de 2009
EL ORDEN COMO FORMA DE VER AL CAOS
Mucho nos han enseñado a lo largo de la vida sobre el orden de las cosas, sobre la importancia de mantener todo en nuestra vida en orden, ya que eso indudablemente nos dará el éxito y la paz.
A cuántos de nosotros nuestros padres nos educaron con la frase que dice:
“Donde hay orden, está Dios”
A todos o por lo menos a la mayoría de nosotros efectivamente nos educaron alguna vez con esa frase. Ésta típica frase nos muestra como hemos sobrevaluado al orden en nuestra vida. Entonces contrario al orden nace el caos o desorden, que siempre ha sido reprimido por la sociedad y nos han enseñado que el caos es algo malo, algo que debemos de evitar.
Entonces a mí me surge una duda: ¿No será el orden una forma de ver al caos? Buscando en internet encontré un artículo muy interesante sobre esto a lo que la autora (Dulce Magalhães) se refiere de la siguiente manera:
“Nos parece que estamos viviendo el orden cuando mantenemos horarios, procesos y resultados inalterados, pero eso sólo conduce al caos de la insatisfacción (que extraño, ¿cómo es posible estar insatisfecho con lo que se eligió en la vida?) al desorden de la alineación, a la conmoción del estancamiento”
Con este razonamiento, muy atinado de Dulce, podemos ver que efectivamente, y como yo creía, el orden es una forma de ver al caos, nos han acostumbrado que la vida, dentro de muchos parámetros (horarios, procesos, etc.) es una vida ordenada y efectiva, pero en definitiva esto no es así, ya que como nos hace ver Dulce, éstas situaciones nos conllevan al caos de la insatisfacción, al desorden, al estancamiento, por lo que de una manera un poco arriesgada podría yo decir que el mediante el orden podemos ver al caos, o que el orden es una forma de disfrazar al caos, es una forma de ver al caos.
Dulce en su ensayo nos da una frase que me gustaría compartir y analizar con ustedes brevemente, antes de finalizar:
“Tal vez estemos intentando modificar lo que sólo deberíamos aceptar. Dejar la vida rodar al sabor de los vientos, al ritmo de los mares, al capricho del destino, parece una cosa de lunáticos, pero tal vez exista una sabiduría mayor en no luchar contra los hechos.”
Esta frase nos enseña, que el orden que nos han inculcado como ideal de vida, tal vez no sea lo más correcto, dejemos que la vida fluya tal cual es, tal cual viene, no encasillemos la vida en orden y desorden solo vivámosla, de igual forma siempre viviremos en el caos, puesto que el orden es solo una forma de disfrazarlo, de verlo.
A cuántos de nosotros nuestros padres nos educaron con la frase que dice:
“Donde hay orden, está Dios”
A todos o por lo menos a la mayoría de nosotros efectivamente nos educaron alguna vez con esa frase. Ésta típica frase nos muestra como hemos sobrevaluado al orden en nuestra vida. Entonces contrario al orden nace el caos o desorden, que siempre ha sido reprimido por la sociedad y nos han enseñado que el caos es algo malo, algo que debemos de evitar.
Entonces a mí me surge una duda: ¿No será el orden una forma de ver al caos? Buscando en internet encontré un artículo muy interesante sobre esto a lo que la autora (Dulce Magalhães) se refiere de la siguiente manera:
“Nos parece que estamos viviendo el orden cuando mantenemos horarios, procesos y resultados inalterados, pero eso sólo conduce al caos de la insatisfacción (que extraño, ¿cómo es posible estar insatisfecho con lo que se eligió en la vida?) al desorden de la alineación, a la conmoción del estancamiento”
Con este razonamiento, muy atinado de Dulce, podemos ver que efectivamente, y como yo creía, el orden es una forma de ver al caos, nos han acostumbrado que la vida, dentro de muchos parámetros (horarios, procesos, etc.) es una vida ordenada y efectiva, pero en definitiva esto no es así, ya que como nos hace ver Dulce, éstas situaciones nos conllevan al caos de la insatisfacción, al desorden, al estancamiento, por lo que de una manera un poco arriesgada podría yo decir que el mediante el orden podemos ver al caos, o que el orden es una forma de disfrazar al caos, es una forma de ver al caos.
Dulce en su ensayo nos da una frase que me gustaría compartir y analizar con ustedes brevemente, antes de finalizar:
“Tal vez estemos intentando modificar lo que sólo deberíamos aceptar. Dejar la vida rodar al sabor de los vientos, al ritmo de los mares, al capricho del destino, parece una cosa de lunáticos, pero tal vez exista una sabiduría mayor en no luchar contra los hechos.”
Esta frase nos enseña, que el orden que nos han inculcado como ideal de vida, tal vez no sea lo más correcto, dejemos que la vida fluya tal cual es, tal cual viene, no encasillemos la vida en orden y desorden solo vivámosla, de igual forma siempre viviremos en el caos, puesto que el orden es solo una forma de disfrazarlo, de verlo.
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