Reseña del Filme:
Está película trata sobre un muy exitoso abogado llamado Kevin Lomax; que proviene de un pequeño pueblo y está casado; el cual es contratado por un muy grande y poderoso bufete de la ciudad de Nueva York, mismo que es presidido por John Milton con el cual entabla una muy buena relación durante gran parte del filme, hasta que se desencadenan algunos hechos sobrenaturales en casos que posteriormente lleva Kevin.
Cuando Kevin llega a Nueva York, su vida estaba en un punto de equilibrio casi perfecto, debido a que su vida estaba muy bien balanceada, tanto desde la perspectiva emocional, como profesional (desde la perspectiva de éxito profesional, dejando a un lado la ética y los valores que son quebrantados por Kevin al hacerse cargo de algunos casos con un poco comprometedores); sin embargo, al llegar a Nueva York con gran ambición, este balance se ve interrumpido al punto en que su vida toma un giro de 180 grados.
La ambición de Kevin llega a tal punto, que empieza a llevar juicios de personas que sabiendo que son culpables, las defiende y gana dichos juicios como lo hizo con el profesor de secundaria acusado de violación, caso que dicho sea de paso le permitiría llegar al Bufete Neoyorkino; así como otros dos juicios que gana, ya perteneciendo al Bufete del señor Milton.
Comentario:
La película “El Abogado del Diablo”, nos muestra una clara lucha que se presenta entre el bien y el mal, pero más aún, pone en evidencia aspectos fundamentales de nuestra profesión de abogados, en donde tendremos que decidir muchas veces, los tipos de casos que llevamos o dejamos de llevar; así como el papel fundamental de los valores de este abogado protagonista del filme, los cuales según los que pude observar, no eran los mejores o muy sólidos que digamos.
Nuestros valores, que son los que nos formaron como seres humanos y que fueron inculcados en nuestra formación gracias a nuestros padres y al sistema de educación al que pertenecemos, deben de estar presentes en cada actividad que desarrollemos como profesionales y serán los pilares fundamentales en el momento de desempeñarnos como futuros profesionales de leyes.
Para Kevin el dinero lo era todo, la ambición le ganó. Para nosotros como futuros abogados y abogadas el dinero no lo debe de ser todo, después de todo, el dinero es material y no paga una conciencia digna y tranquila; no debemos de cambiar nuestro actuar hasta el final, cuando ya no hay nada que hacer, debemos de actuar dignamente desde hoy y hasta el final de nuestra carrera profesional.
lunes, 16 de marzo de 2009
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